Seguro a terceros vs todo riesgo: cuál compensa

La pregunta "¿me compensa el todo riesgo?" no tiene una respuesta universal: depende del valor de mercado de tu coche, de cuánto usas, de dónde aparcas y de tu tolerancia a asumir un imprevisto de varios miles de euros de golpe. Vamos a desglosar las tres modalidades principales y un criterio práctico para decidir.

Las tres modalidades, explicadas sin letra pequeña

Seguro a terceros (obligatorio)

Cubre los daños que tú causas a otras personas, vehículos o bienes. No cubre los daños de tu propio coche, ni aunque el accidente sea culpa de otro conductor no identificado o sin seguro (para eso existen coberturas adicionales). Es la opción más barata, y suele tener sentido en coches de valor bajo, donde reparar el propio coche "de tu bolsillo" en caso de accidente no supone un golpe económico grave.

Terceros ampliado

Añade a la cobertura obligatoria algunas garantías extra: robo, incendio, lunas y, en muchos casos, asistencia en viaje. Es un punto intermedio razonable para coches de valor medio-bajo que aún quieres proteger frente a según qué imprevistos, sin pagar la prima de un todo riesgo.

Todo riesgo (con o sin franquicia)

Cubre también los daños de tu propio coche, incluso si el accidente es culpa tuya. Las pólizas "con franquicia" son más baratas porque tú asumes una cantidad fija (por ejemplo, 300-600 €) antes de que la aseguradora pague el resto. Es la opción recomendable para coches de valor alto o financiados, donde una reparación grande o una pérdida total sin cobertura sería un golpe económico serio.

El criterio práctico: valor del coche + kilometraje + dónde aparcas

Una forma sencilla de decidir es cruzar tres datos:

  • Valor de mercado del coche: por debajo de unos 3.000-4.000 €, el todo riesgo casi nunca compensa porque la prima anual, en varios años, puede acabar costando más que el propio coche.
  • Kilómetros anuales: a más uso, más exposición a un siniestro, lo que inclina la balanza hacia una cobertura más amplia.
  • Dónde aparcas habitualmente: calle sin vigilancia frente a garaje privado cambia mucho el riesgo de robo o daños por terceros.

Con esos tres datos puedes hacer una cuenta simple: calcula cuánto pagarías de más al año por subir de modalidad y compáralo con qué parte de un siniestro grave (por ejemplo, el 60-80% del valor del coche) estarías dispuesto a asumir de tu bolsillo si algo pasara.

Un error frecuente: no revisar la póliza cada año

Muchos conductores contratan un todo riesgo cuando el coche es nuevo y lo mantienen años después de que ese coche ya valga una fracción de su precio original. Como el valor del coche baja con la depreciación (puedes verlo reflejado en el desglose de nuestra calculadora del coste real del coche), lo lógico es revisar cada uno o dos años si la modalidad de seguro sigue siendo la que tiene sentido económico, en lugar de renovar por inercia.

Cómo comparar sin perder tiempo

Al comparar presupuestos, fíjate en tres cosas además del precio: la franquicia exacta en caso de siniestro, si incluye vehículo de sustitución, y si el asistente en carretera cubre también averías (no solo accidentes). Un seguro algo más caro con una franquicia baja y buena asistencia suele salir más rentable a medio plazo que el más barato del comparador.

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Preguntas frecuentes

¿A partir de qué valor de coche compensa el todo riesgo?

No hay una cifra fija, pero como referencia orientativa, muchos conductores empiezan a plantearse el todo riesgo cuando el coche supera los 8.000-10.000 € de valor de mercado, especialmente si está financiado.

¿El todo riesgo con franquicia es buena opción?

Suele ser un buen punto medio: baja bastante la prima anual respecto a un todo riesgo sin franquicia, y sigue cubriendo los daños propios en caso de siniestro grave.

¿Merece la pena cambiar de aseguradora cada año?

Comparar cada año no cuesta nada y puede suponer un ahorro relevante, sobre todo si llevas varios años con la misma compañía sin negociar ni revisar coberturas.